Restaurantes, cafés y rotiserías · San Juan
Que la vean en el celular, con tus precios de hoy, tus fotos y sin lo que se acabó. La cambiás vos en un minuto, sin reimprimir nada.
💰 $50.000 por mes · y no te sube en 12 meses
Sin permanencia · andando esta semana
Tocalo vos, desde tu celular
Es un restaurante de San Juan con su carta de hoy. Entrá y pedí como si estuvieras sentado en una mesa.
Su web y su carta, en su dominio y con su diseño, comiendo del mismo sistema donde cambia los precios. La mesa escanea el QR y ve las fotos, lo recomendado y solo lo que hay. Ahí mismo se reserva una mesa dejando la seña.
Se llama Nino y contesta con la carta cargada: qué hay sin TACC, si tienen mesa el sábado, a qué hora abren. Del 4 al 19 de agosto atendió 276 charlas. Si no sabe algo no lo inventa: avisa para que contestes vos.
Un martes cualquiera
Lo hacés vos Lo hace el sistema Lo hace tu cliente
Le sacás la foto a la boleta, la mandás por WhatsApp y te contesta ahí mismo: "cargado, $184.500, vence el 20. Ojo: la harina te subió 18%". No te enterás a fin de mes: te enterás con el tipo todavía parado en la puerta.
El pedido entra derecho y se parte solo: los platos a la cocina y las bebidas a la barra. Y cuando eligen la milanesa, la carta les ofrece la guarnición y el vino que vos elegiste. El mozo que nunca se olvida de ofrecer.
La calificación es de él, no del local: se la lleva a donde vaya a trabajar. Después le aparece tu alias para la propina y el link para calificarte en Google, justo cuando acaban de comer bien.
Elige el día, deja la seña y le llega la confirmación. La mesa queda tomada y la plata entra a tu cuenta, no a la nuestra.
El sistema repasa el día solo: una comanda quedó abierta y un plato se vendió por debajo de lo que te cuesta. Todo eso te espera en el mail de mañana, con el cierre de caja.
Cuánto sale
Sin permanencia: si te querés ir, te vas. Lo que se congela es el precio, no vos. Instalación y capacitación incluidas.
Si ya tenés un sistema para el salón, está bien: venimos por las otras veinte horas del día, las que igual terminás haciendo vos.
VM
Quién te lo va a hacer
Siciliano es mi restaurante. Todo lo que acabás de tocar lo uso yo todos los días antes de vendértelo, así que sé exactamente dónde duele. El que te va a atender soy yo.